Hoy como a las once, se fue Adelita. Siempre sí. Después de todo lo que hemos pasado y después de todo lo famosa que se hizo gracias a mi.
Se fue con el Coronel Macías. Me lo imaginaba desde cuándo. Por cómo se miraban. Y pos por esas ausencias largas quesque dizque a recordar anécdotas de la bola para ganarse unos pesos con la prensa americana.
Cada vez que le reclamaba porque miraba así a mi Coronel, terminaba por reprocharme que gracias a ella se me había ocurrido esa cancioncita que hasta mi general Villa llegó a chiflar. Y con eso me callaba. Lo que nunca le dije es que la canción la hice no por el gusto que tenía por ella. La hice porque siempre fue muy cuzca.
Y por cuzca se fue. Se tardó, ya cavilándolo mejor. Así que no la sigo ni por tierra ni por mar, porque no me da la gana. Además no tengo ni buque de guerra ni tren militar.

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